Cirugía dermatológica

Consiste en la extirpación de lesiones cutáneas, sean estas benignas o malignas.

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Cirugia dermatologica

La cirugía dermatológica consiste en la extirpación de lesiones cutáneas, sean estas benignas o malignas, y la posterior reconstrucción del defecto resultante a través de la cirugía plástica. Según la localización de la lesión o su tamaño, habrá ocasiones en que el cierre directo con puntos de sutura no será posible o produciría cicatrices nada estéticas, algunas más grandes que la lesión original.

¿Cuándo se realiza?

Se realiza según indicación del dermatólogo o cirujano plástico, ya sea con fines diagnósticos o curativos.

El tamaño del defecto o la localización del mismo en zonas difíciles como la cara, el cuello, los pliegues, etc., puede requerir la intervención de un cirujano plástico con el fin de que el resultado sea óptimo, tanto funcional como estéticamente. La correcta aplicación de la incisión hace que la cicatriz sea de mejor calidad y mejor disimulada. Habrá ocasiones en que el cirujano plástico deberá aplicar técnicas reconstructivas como injertos de piel o colgajos (movilización de piel adyacente a la cicatriz).

¿Cómo se realiza?

El tratamiento es individualizado y depende mucho del tamaño, localización y estado de la lesión, así como de las condiciones generales del paciente. Una cirugía dermatológica puede realizarse a través de la extirpación a ras de la lesión (técnica del afeitado) o a través de la extirpación completa (incluyendo parte de piel sana para evitar que la lesión vuelva a resurgir). Finalmente se procede al cierre de la piel con puntos de sutura. El procedimiento requiere un tiempo de 30 minutos aproximadamente.

La contribución de un cirujano plástico consiste en reconstruir el defecto colocando las incisiones en los lugares menos visibles u orientando las cicatrices de tal modo que pasen lo más desapercibidas posibles.

Riesgos

  • Infecciones
  • Sangrados
  • Complicaciones por la anestesia.
  • Cicatrices patológicas.

Precauciones

  • Lavar la herida diariamente con agua y jabón.
  • Aplicar pomadas sobre la herida.
  • Retirar los puntos cuidadosamente entre una o dos semanas después de la operación.
  • Cuidar la cicatriz durante un año con hidratación, protector solar y parches o cremas de silicona.

Cirugía de lesiones benignas de la piel

Existe una infinidad de lesiones benignas sobre la piel, como por ejemplo, fibromas, quistes sebáceos, lipomas, etc., los cuales, dependiendo de su ubicación, pueden llegar a ser molestos o antiestéticos.

Aunque es imposible quitarlas sin dejar cicatriz alguna, una estudiada ubicación de las incisiones y un cuidado especial en la ejecución de la sutura, conllevarán a mejores resultados estéticos.

La planificación

El éxito de una intervención quirúrgica depende mucho de la sinceridad del paciente. Antes de la intervención, el médico hará preguntas sobre la salud y el estilo de vida de la persona interesada y deseará conocer aspectos como:

  • Por qué quiere hacerse la cirugía, cuáles son sus expectativas y qué resultados espera obtener.
  • Afecciones y alergias a medicamentos.
  • Si consume actualmente alguna medicina, vitamina, drogas o alcohol.
  • Cirugías anteriores.

Resueltas estas interrogantes, el médico procederá a:

  • Realizar una evaluación de la lesión.
  • Tomar fotografías para la historia clínica.
  • Discutir opciones de tratamiento.
  • Explicar los riesgos y complicaciones potenciales.
  • Solicitar al paciente que firme un formulario de consentimiento.

Durante el proceso es pertinente que el paciente haga todas las preguntas necesarias para descartar dudas y temores, y de esta manera, disminuir el nivel de ansiedad que es natural en cualquier persona que va a entrar a un quirófano.

Procedimiento

Normalmente, este tipo de lesiones se extirpan a través de un procedimiento ambulatorio en quirófano con anestesia local.

Dependiendo de la sospecha diagnóstica, se procederá a extirpar la lesión con mayor o menor margen de piel en los bordes.

Las incisiones serán dispuestas de manera que posteriormente sean lo menos visibles posible.

En caso de que se requiera extirpar una porción de tejido grande, es probable que el cirujano se vea en la necesidad de mover la piel de los alrededores de la incisión (colgajo) o colocar un injerto cutáneo. Este injerto será extraído de una zona donante, la cual será después cerrada con una sutura.
Si existe alguna duda sobre el diagnóstico del tejido extraído, se mandará a realizar el análisis respectivo (biopsia).

Dependiendo del tipo y localización de las suturas, estas podrán retirarse en una o dos semanas.

Periodo de recuperación

Durante las primeras 24 a 48 horas es posible sentir inflamación, la cual puede aliviarse con medicación.

Lo normal es estar recuperado en uno o dos días, siendo capaces de volver al trabajo luego de ese tiempo; dependiendo de la localización de la sutura, sería recomendable no realizar actividades que puedan afectar a la cicatrización sino hasta varias semanas después.

Es posible que las cicatrices permanezcan enrojecidas durante algún tiempo, pero esto va desapareciendo paulatinamente, este proceso podría durar hasta un año.

Luego de la retirada de las suturas, es preciso colocar algún tipo de presión sobre la cicatriz, hidratarla y protegerla del sol por lo menos durante seis meses.

Riesgos

  • Hemorragias
  • Mala cicatrización de las heridas.
  • Apariencia insatisfactoria.
  • Alopecia en el lugar de la incisión.
  • Reaparición de la lesión.
  • Cambios en la sensibilidad de la piel.
  • Cirugía de revisión.

A pesar de todos los cuidados y precauciones, no todas las intervenciones quedan a gusto del paciente y no todas las lesiones son fáciles de erradicar, por lo que a veces se requiere más de una operación.

Cirugía de lesiones malignas de la piel

Los tumores cutáneos como el melanoma o el carcinoma espinocelular, son lesiones malignas que afectan a la piel. En ambos casos se hace necesario el tratamiento quirúrgico y la posterior reconstrucción de la zona afectada a cargo de un cirujano plástico para minimizar las secuelas estéticas de la intervención. El amplio abanico de técnicas quirúrgicas reconstructivas implica que el paciente se asesore adecuadamente para optar por el que más conviene en su caso particular.

Los síntomas más comunes cuando aparece una lesión maligna sobre la piel son el cambio de color de la zona afectada, picazón y enrojecimiento.

La consulta

La primera consulta con el médico siempre será una entrevista en profundidad. La finalidad del doctor en esta etapa es conocer al detalle los antecedentes del paciente, tanto médicos como quirúrgicos, alergias, estilo de vida. Todo ello enfocado a elaborar un tratamiento riguroso en cada caso.

Tras la entrevista, el médico procede al examen físico en el cual analizará el estado y situación de la lesión, proyectándose también a la cirugía de reconstrucción de la zona afectada. Cuando el doctor tenga estos detalles a la mano, podrá explicar al paciente, lo más honestamente posible, sobre los tratamientos disponibles para combatir su mal y cuál de ellos se acomoda mejor a su caso.

En esta etapa, el médico le informa al paciente sobre los riesgos y limitaciones de la operación, así como las expectativas reales que tiene sobre la operación de reconstrucción y las confronta con las del paciente.

Al término de la consulta, lo ideal es que el paciente ya no tenga duda alguna sobre el procedimiento al cual se someterá

El preoperatorio

La extirpación de tumores cutáneos y la posterior reconstrucción, requieren un serio estudio preoperatorio que implica el conocimiento del estado general del paciente. En este punto, es el propio anestesista quien hace una valoración preoperatoria completa con el fin de minimizar los riesgos de la operación. El día de la intervención es necesario que el paciente se presente en ayunas.

La intervención

Una intervención quirúrgica es un procedimiento serio donde nada se puede dejar al azar, en ese sentido, lo más recomendable es que esta se lleve a cabo en el quirófano de un hospital, donde el cirujano tenga a la mano las herramientas necesarias y un banco de sangre en caso se presente alguna complicación.

En el caso de tumores cutáneos, para la cirugía se requiere anestesia local, solo en casos específicos se recurre a la anestesia general. Por lo general, el procedimiento tiene una duración entre 15 minutos y una hora aproximadamente.

Luego de la operación y según sea el caso, el paciente podrá irse a descansar a su casa o pasar una noche en el hospital, guardando el reposo indicado por el médico.

El postoperatorio

Una vez culminada la intervención, el doctor le dará al paciente todas las indicaciones precisas, para que la etapa postoperatoria no le genere inconvenientes.

Lo más normal es sentir dolor o cansancio durante los primeros días, por ello es recomendable acatar las indicaciones médicas destinadas a aminorar esos malestares.

El paciente deberá volver a los pocos días para que el médico pueda evaluar la evolución de la cicatrización y dar algunas recomendaciones. También en esta etapa resulta oportuno que el paciente haga todas las preguntas posibles para facilitar su recuperación.

A los tres o cuatro días, el paciente podrá volver a su trabajo, pero evitando siempre esforzarse demasiado o cargar peso excesivo al menos durante un mes.

A las dos semanas de la operación, recién el médico podrá quitarle los puntos al paciente y ya para entonces es muy probable que estén listos los resultados de los estudios del tumor extirpado. Ello también ayudará a elaborar una guía y estrategia de futuras evaluaciones que permitirán controlar mejor la patología.